Las organizaciones modernas en estos tiempos de nuevos paradigmas, están más atentas en lo concerniente a optimizar el desempeño, rendimiento o performance, sabiendo utilizar su talento humano y los procedimientos administrativos, técnicos que garanticen alta productividad, por ello constantemente, debe estar atenta cuáles son los logros alcanzados de acuerdo a los índices de productividad fijados, a la planificación estratégica establecida, a la definición de las funciones a desempeñar, además de evaluar cómo se está dando el rendimiento del capital humano, como se está manejando el talento humano, la creatividad, innovación, cuáles son los obstáculos que se presentan y afectan el rendimiento.
Partiendo de que el Performance o Rendimiento es el resultado que se obtiene por cada unidad que realiza una actividad, ya sea un departamento, una oficina o un único individuo. Por ello es necesario evaluar las acciones que se requieren para alcanzar un buen rendimiento, desempeño, al respecto, Mora (2007), señala que se debe tomar muy en cuenta, el avance de la globalización de los mercados que está obligando a que los distintos tejidos empresariales se pregunten a diario cómo preservar sus ventajas competitivas. Para responderse seguidamente que tales diferenciaciones positivas no podrán mantenerse mucho tiempo si las mismas se deben solamente a mejores márgenes saláriales y a una relación de costos favorables. Y es que los cambios tecnológicos, con su capacidad de transformar organizaciones y redes comerciales y de distribución, así como de multiplicar productividades y eficiencias, obligan a una continua reformulación de las formas de producir, innovar y estar en los mercados. Lo cual pasa por acrecentar el compromiso de las personas con sus empresas, alentando su motivación y la dedicación personal a la consecución de los objetivos corporativos.
Para esto, en compensación, las empresas están obligadas a buscar fórmulas que permitan retener el talento, acrecentar la motivación aludida y organizarse de forma que converjan las expectativas corporativas con las demandas personales. Entre las que no son menores aquellas que, en aras a una mejor calidad de vida personal, trascienden las meras retribuciones pecuniarias y facilitan la conciliación de la vida familiar y laboral. O que permiten, mediante la flexibilidad organizativa adecuada, o los apoyos de servicios externos, que la adaptabilidad de las exigencias de la empleabilidad, la productividad y la vida personal no sea un imposible o una quimera.
La exploración de adaptabilidades hay que hacerla, además, dentro de perspectivas más amplias de responsabilidad social empresarial. Viendo ésta como un compromiso de contribuir a la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, empezando el mismo por los propios partícipes de la empresa. Lo que exige que la mencionada responsabilidad social se ejercite así, como la responsabilidad estratégica de quienes tienen que perfilar los futuros empresariales. A sabiendas que éstos son imposibles de esbozarse si quienes tienen que hacerlo dan la espalda a los problemas que hacen nuestras sociedades ingobernables y que tienen en las dificultades de conciliación una de las fuentes de malestar y desmotivación.
Es ahí, en esa acción a la vez prospectiva y proactiva, pero también de asumir decididamente un compromiso por ayudar a la hora de conformar el devenir de políticas y procesos, en aras de hacer las sociedades del mañana unas sociedades más cohesionadas, competitivas y solidarias, hacia donde habría que orientar los nuevos compromisos de las empresas e instituciones y particulares con las vidas de cada uno de sus miembros.
En este panorama de estudio, parece necesario combinar la preocupación por acrecentar la productividad con otras que tratan de resolver problemas cotidianos que afectan a la calidad de vida ciudadana, a la cohesión social y a la construcción de una convivencia no discriminatoria ni excluyente. Así, cuando nuestra sociedad encara políticas orientadas a lograr la igualdad de género efectiva, o cuando promueve prácticas orientadas a la conciliación de la vida laboral y familiar, algunas de esas nuevas oportunidades a las que se hacía alusión, se hacen patentes. Es más, los procesos legislativos en curso, pueden propiciar que ambas oportunidades se vean conjuntamente y las empresas puedan acometer los cambios que faciliten la mentada igualdad de género, con otras buenas prácticas que faciliten la conciliación señalada.
A continuaciòn se presenta un video donde se explica adecuadamente lo que busca un gerente con relaciòn al rendimiento o performance laboral que debe tener el talento humano especìficamente.

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